Leo en
EL PAÍS algo que cuesta trabajo creer (incluso en tiempos en que muy poco te sorprende ya)
No es sólo el contenido de lo que se dice, es además, el cómo se dice, la rudeza y el bestialismo con que se habla de la vida de las personas, y sobre todo de personas que han colaborado a lo largo de su vida a crear vida, a hacer país, a educar, en definitiva a permitir que las siguientes generaciones estén aquí, de personas que mal pueden defenderse, de personas a las que se les puede quitar todo, incluso la vida. Y según el cómo lo dicen parece que sí, que se les puede quitar de manera impune, por encima de cualquier moral básica, por encima de cualquier principio fundamental.
Creo que alguien que te diga, con un arma en la mano: "te voy a matar" daría el mismo miedo, o quizá algo menos, por que a lo mejor, en este caso, habría alguna posibilidad de defensa.
Por que es
necesario leerlo, reproduzco en su totalidad el artículo (del miedo):
'El FMI pide bajar
pensiones por "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado"
El organismo quiere que la edad de jubilación
se ajuste con la esperanza de vida
Sus economistas proponen recorte de
prestaciones y aumento de las cotizaciones
El Fondo plantea que las aseguradoras
privadas cubran el riesgo de longevidad
El envejecimiento de la población es un reto
conocido. Y a eso dedica un extenso análisis el Fondo Monetario Internacional,
en un adelanto de los documentos de su cumbre semestral. Lo que llama la
atención es la agresividad y crudeza con la que pone de relieve el problema. El
Fondo reclama, entre otras medidas, que se recorten las prestaciones y se
retrase la edad de jubilación ante "el riesgo de que la gente viva más de lo
esperado". Y
también propone soluciones de mercado para mitigar ese "riesgo".
Es lo que los economistas bajo la batuta del
español José Viñals llaman “riesgo de longevidad”. Y dan una cifra para poner
en contexto. “Si el promedio de vida aumenta tres años más de lo previsto para
2050, el coste del envejecimiento -que ya es enorme para los Gobiernos,
las empresas, aseguradoras y particulares- aumentaría un 50%” en las economía
avanzadas tomando como referencia el PIB de 2010.
Para los países emergentes, ese coste adicional
sería del 25%. En términos absolutos, se disparará el coste previsto en decenas
de billones de dólares a escala global. Eso su pone una amenaza
para sostenibilidad de las finanzas públicas al disparar los niveles de
endeudamiento público en una proporción similar. En paralelo, es un riesgo para
la solvencia de las entidades privadas.
Según ha explicado el propio Viñals en la rueda
de prensa en la que ha presentado el informe, “vivir más es bueno, pero
conlleva un riesgo financiero importante". "Nos va a costar más como
individuos, a las corporaciones y a los Gobiernos. Por eso debemos preocuparnos
ahora por los riesgos de la longevidad, para que los costes no nos atosiguen en
el futuro”, ha comentado Viñals, responsable del departamento de Mercado de
Capitales.
Vivir
más es bueno, pero conlleva un riesgo financiero importante. Nos va a costar
más"
En 1750, la esperanza de vida en el momento del
nacimiento en los países de la Europa occidental no llegaba a los 40 años.
Desde 1900, siguió un incremento lineal hasta tocar los 80 en 2010. A escala
global pasó de los 48 en 1950 hasta los 70 en el último año de referencia. Pero lo
que cambia los cálculos, según el FMI es la esperanza de vida cuando se tiene
60 años.
Naciones Unidas proyecta que para 2050 la esperanza
de vida a partir de esa edad llegará a los 26 años en las economías avanzadas y
a los 22 años en los países en vía de desarrollo. Eso significa que irá
mejorando al ritmo de un mes por año. Tomando como referencia a los europeos de
60 años que vivían en 1910, la esperanza de vida era de 15 años. Un siglo
después llegó a los 24 años.
Al vivir más la población, tendrá que pagarse
más en pensiones y prestaciones a la seguridad social. En este caso pone como
ejemplo los planes de pensiones privados en EE UU. “La empresas tendrían que
multiplicar varias veces sus contribuciones para poder afrontar esos pasivos
adicionales”, apunta. “Reconocer y mitigar este riesgo es un proceso que debe
ponerse en marcha ahora”, remacha.
Tanto el sector público como el privado llevan
años preparándose para amortiguar el impacto financiero del envejecimiento.
Pero el FMI cree que se subestimó la evolución demográfica
de la población y
eso pesará “más de lo esperado” en un balance que en ambos casos están ya de
por si debilitados. Eso, por tanto, amenaza con exacerbar su vulnerabilidad
frente a otras crisis.
Si el promedio de vida
aumenta tres años más de lo previsto en 2050, el coste subiría un 50%”
Christine Lagarde, directora gerente de FMI,
quiere que la reunión de primavera en Washington sirva para mirar hacia
delante. En este contexto, exige a los Gobiernos que reconozcan que el
envejecimiento les puede crear un serio problema en el futuro y que es un riesgo. Para neutralizar
sus efectos, recomienda combinar el aumento de la edad de la jubilación con
otras medidas.
Para el retraso de la edad de jubilación, propone
que se ligue a la esperanza de vida, de modo que el número de años en que
los jubilados cobran la pensión no aumente. En la reciente reforma española del
sistema de pensiones que retrasaba la edad e jubilación a los 67 años de forma
progresiva ya se prevé un mecanismo de este tipo, llamado factor de
sostenibilidad. Así, la ley prevé que las variables clave del sistema de
pensiones (como la edad de jubilación) se revisen cada cinco años a partir de
2027 en función del aumento de la esperanza de vida.
Pero ese retraso no basta. El Fondo cree que hay
que tomar más medidas y cita entre ellas el recorte de las pensiones, el aumento de las
cotizaciones y la
posibilidad de que los Estados contraten con aseguradoras privadas la cobertura
de ese "riesgo de que la gente viva más de lo esperado".
Así, el informe de estabilidad financiera
plantea que se recurra a los mercados de capitales para que se transfiera el riesgo de la
longevidad de los planes de pensiones a las instituciones que tienen más
capacidad para gestionarlo.
Los economistas del organismo plantean también
que los propios individuos aumenten su ahorro a través de planes de pensiones,
recomienda que se facilite o incluso obligue a contratar rentas vitalicias y
también apoya el uso de las hipotecas inversas, por las que la casa en
propiedad se entrega en el momento de fallecimiento a cambio de recibir hasta
ese momento una renta por ella.
El Fondo también pide más
transparencia a
los países a la hora de informar sobre la tendencia del envejecimiento y como
se están preparando para financiar la jubilación.
El FMI concluye recordando que todas estas
reformas “tardarán años en dar fruto” y cualquier retraso en el proceso
dificultará hacer frente al reto como es debido. “Prestar atención al
envejecimiento de la población y al riesgo de la longevidad adicional forma
parte del conjunto de reformas necesarias para restaurar la confianza en la
viabilidad de los balances del sector público y privado”, remacha.'